Caminaba por el centro de la ciudad cuando observé cómo se le caía la cartera a una señora, un individuo de los conocidos como "cholos" que iba unos metros atrás de ella vió el incidente y recogió la cartera. Yo estaba relativamente lejos de la escena pero empecé a acercarme para decirle al "cholo" que él había visto a quién se le había caído y que no era correcto que se quedara con ella. Para mi grata sorpresa, y antes de llegar a donde él estaba, corrió hacia la señora que ya había avanzado bastante para deveolvérsela. Esta situación me dejó varias lecciones entre las que destaco que no hay que juzgar a nadie por su apariencia pues seguramente hay muchos individuos que criticamos por su aspecto o su forma de vestir y resultan más honestos que nosotros.